13.1.06

Missatge penjat, de part del Jaume:

El passat 20 de desembre, en Màrius Serra va publicar a La Vanguardia aquest article. Us proposo que el llegiu i que després us animeu a donar un tomb per la web zexe.net. Disfrutareu molt, n’estic segur. L’experiència artística que descobrireu és extraordinària i la considero paradigmàtica del que potser cal entendre com a Desenvolupament Cultural Comunitari. A vosaltres que us sembla? Us convido a fer aportacions al blog i el divendres 13 al seminari en parlem en viu i en directe a partir dels comentaris que hagueu fet.

Arte accesible

Desde que Duchamp lo lapidó, el arte debe de haber muerto un montón de veces más. Sin embargo, los artistas siguen coleando por ahí y algunos no parecen nada zombis. Uno de los que se reinventan más y mejor es el incansable Antoni Abad, cuyo uso de las otrora llamadas nuevas tecnologías es de una inteligencia y sensibilidad admirables. Tras unos pasos zoofílicos -su mosca Z se coló en tantos ordenadores que parecía un virus-, Abad se ha dedicado a profundizar en el concepto de comunidad. En el 2004, mientras otros recibían encargos del Fòrum, él repartía teléfonos móviles a un grupo de taxistas en México DF y establecía un nuevo formato de obra colectiva basado en una web -www.zexe.net- que recoge los textos, imágenes y sonidos que sus destinatarios le van enviando mediante mensajes multimedia. El modus operandi de Abad incluye reuniones semanales de seguimiento con los colaboradores predeterminados, pero los contenidos dependen de cada emisor, y el artista se limita a establecer cómo van a ser editados esos retales audiovisuales de la realidad que deciden relatar los implicados. La experiencia con los taxistas mexicanos fue tan fructífera que este año Abad ha repetido el proyecto con los gitanos de Lleida y León (canal* ),con las prostitutas de Madrid (canal* )y, desde este viernes, con los discapacitados de Barcelona (canal* ).

Alberga el proyecto el Centre d´Art Santa Mònica, y sus protagonistas son medio centenar de discapacitados que fotografían y comentan cada obstáculo con el que topan por las calles de la ciudad.

Cada foto queda asociada a un plano que la sitúa en un punto exacto de la ciudad y, en ocasiones, a un breve corte de voz con un comentario del fotógrafo. José, por ejemplo, envía una foto de la entrada de la agencia del BBVA en el 84 del paseo de Gràcia. Es enorme, pero inaccesible. "Sembla mentida - graba José- que amb tant d´espai no hi càpiga ni una miserable rampa". Leoparda envía una foto de las escaleras que dan a la parroquia Mare de Déu de Núria, en el 7 de Bon Pastor. "El discapacitado que tenga una cierta fe religiosa lo tiene mal - apostrofa-; me he fijado en que casi ninguna parroquia está adaptada". Zubi explica sus cuitas con el conductor de un monovolumen aparcado encima de la acera, Jalid muestra un cajero automático para watusis y Carlos fotografía la portería del 320 de Meridiana. Vemos una preciosa rampa a la que ningún discapacitado tendrá acceso si antes nadie le ayuda a sortear el traidor peldaño del portal. En un guiño a la artisticidad del proyecto, Zapata nos muestra, por dentro y por fuera, la entrada de un edificio singular en el 255 de la calle Aragó. Su voz resuena zapatista al afirmar: "La Fundació Tàpies no és accessible ni dins ni fora". Entren en www. zexe. net. Ese pleonasmo llamado tiempo real provocará que cuando lean estas palabras la web contenga muchísimas más aportaciones que cuando yo las escribo.

A mi modo de ver, estas propuestas comunitarias del artista Abad son periodismo digital. El medio no es el mensaje. Su voluntad de acceder a los relatos de algunos colectivos marginales es mucho más interesante que la colección permanente de la Tàpies. Me da igual que el arte haya muerto si perviven los artistas.

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